Hay un elemento que preside todas las reuniones del Círculo de Empresarios de Gran Canaria y que no pasa desapercibido. Reposa sobre la mesa, justo delante de quien ocupa la presidencia. Su presencia aporta solemnidad, historia y simbolismo a cada encuentro.
¿Por qué está ahí? ¿A quién pertenece? ¿Se utiliza alguna vez? ¿Y qué simboliza para el Círculo? Detrás de este objeto, aparentemente sencillo, se esconde una tradición que forma parte de la historia de la entidad.
Es una campana.
Al finalizar su mandato, cada presidente del Círculo recibe una campana idéntica a esta, grabada con su nombre y los años en los que ejerció la presidencia. Es una forma de reconocer su dedicación y su contribución a la entidad, pero también de recordar la responsabilidad que implica liderar una organización cuya razón de ser es contribuir al progreso económico y social de Canarias.
La campana que hoy ocupa un lugar permanente en la mesa lleva grabado el nombre del ya fallecido Lothar Siemens, primer presidente del Círculo entre 1992 y 1996 y una de las figuras fundamentales en la creación y consolidación de la entidad. Lothar nunca recibió su campana, pero esta permanece presente en todas las reuniones del Círculo como símbolo de los valores fundacionales que contribuyó decisivamente a transmitir a sus miembros. Su legado sigue acompañando a cada presidente y continúa formando parte de la identidad del Círculo más de tres décadas después de su constitución.
A lo largo de la historia de la entidad, también han ocupado la presidencia Sergio Alonso (1996-2000), Juan Miguel Sanjuán (2000-2004), Alberto Cabré (2004-2008), Agustín Manrique de Lara (2008- 2012 y 2020- 2024), Germán Suárez (2012-2016) y Mario Romero Mur (2016-2020), quienes recibieron sus respectivas campanas al concluir sus mandatos. La tradición continuará con el actual presidente, Juan Ramírez Said, quien recibirá la suya cuando finalice su etapa al frente del Círculo.
Otra curiosidad: Agustín Manrique de Lara es el único presidente que cuenta con dos campanas conmemorativas, correspondientes a sus dos etapas al frente del Círculo.
Pero la campana no es solo un reconocimiento a quienes han ocupado la presidencia. También representa aquello que ha unido a los miembros del Círculo desde su constitución en marzo de 1992: la defensa de la libre empresa como motor de progreso, la independencia de criterio y el compromiso de poner la experiencia y el conocimiento empresarial al servicio del interés general de Canarias.
Integrado por empresarios con una amplia trayectoria profesional, el Círculo de Empresarios de Gran Canaria trabaja desde la independencia y sin ánimo de lucro para analizar los principales retos de nuestro archipiélago y aportar propuestas que contribuyan a su desarrollo económico y social. Todas sus posiciones públicas nacen del consenso alcanzado en su Asamblea General y reflejan una visión compartida sobre el presente y el futuro de Canarias.
La función original de esta campana era sencilla: estar ahí por si en algún momento fuera necesario reclamar atención, recuperar el orden del debate o recordar el objetivo común cuando las conversaciones se alejaran de lo verdaderamente importante. Sin embargo, hay una última curiosidad que explica mejor que ninguna otra el espíritu de la entidad: en más de tres décadas de historia nunca ha sido necesario hacerla sonar.
El diálogo, el respeto mutuo y la búsqueda constante del consenso han sido siempre suficientes.
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