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Herminia Rodríguez: "Aún existen prejuicios y discriminación"

mar. 10, 2020 Sociedad

Herminia Rodríguez Rosas es vicepresidenta de Hospitales Universitarios San Roque, también de la Alianza de la Sanidad Privada Española y forma parte del Círculo de Empresarios de Gran Canaria. Con motivo del 8M, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, concedió esta entrevista, que a continuación reproducimos, a Tiempo de Canarias.

Esta empresaria canaria colabora de forma altruista con la Organización Nacional de Trasplantes para fomentar la donación de órganos en el ámbito privado. Esta conocida especialista en endocrinología, con amplia experiencia en centros públicos y privados, es licenciada en medicina por la Universidad del País Vasco, y cuenta con dos másteres en gestión hospitalaria. A pesar de que considera que el campo de la Sanidad ha sido pionero a la hora de impulsar la igualdad en el ámbito laboral, no se ha librado a lo largo de su vida de algunos casos de discriminación por ser mujer. “Aún hoy quienes sacrifican la vida personal para romper esos techos de cristal siguen estando estigmatizadas por parte de nuestra sociedad”, declara.

¿Qué reivindicaciones siguen siendo necesarias reclamar el próximo día ocho de marzo?

La igualdad salarial es fundamental a día de hoy en el desempeño de todas las profesiones y no específicamente el sanitario. También hay que seguir insistiendo en todas las medidas que conduzcan a una verdadera conciliación entre la vida profesional y la familiar, que como todos sabemos sigue siendo complicado. Y por último, hay que buscar medidas orientadas a que el sistema proteja a aquellas mujeres que se dedican al cuidado de la familia con algún tipo de reconocimiento social y económico.

En Sanidad parece que existe una mayor igualdad entre hombres y mujeres, con una gran presencia femenina en distintos cargos. ¿Se producen las mismas desigualdades que en otras profesiones?

Si comparamos con la trayectoria histórica hemos mejorado muchísimo. Mi abuelo contaba que cuando empezó a estudiar medicina en su facultad solo había una mujer, y se lo hicieron pasar bastante mal. En la actualidad, la mayoría de estudiantes de medicina son mujeres. Si comprobamos los datos del último MIR el 64,1% de los aspirantes eran mujeres. Se ha dado un giro a la situación tradicional, e incluso podemos hablar de determinadas especialidades dentro del ámbito sanitario que están muy feminizadas, como bioquímica, alergología, ginecología, geriatría o pediatría, con más del 80% de quienes cogen dichas especialidades siendo mujeres.

¿Cómo cuida Hospitales San Roque la igualdad de género en su plantilla?

Tenemos un plan específico, con una comisión de seguimiento creada. Este comité lo integran personas de la empresa y representantes de los trabajadores para la negociación de los planes de igualdad. Además, creímos interesante nombrar a un asesor externo especializado que fuera quien marcara las líneas de acción y que de alguna forma controlara que la igualdad fuera efectiva y que ejerciera de mediador en las negociaciones con los diferentes comités. Cada hospital tiene redactado, firmado y consensuado su plan de igualdad, y hay unas acciones de mejora que estamos trabajando en ellas. Tenemos una red de comunicación interna mediante la cual comunicamos diariamente los valores de la empresa en materia de igualdad. También estamos realizando una formación específica a toda la plantilla, incluida la dirección y los mandos intermedios, con talleres y charlas presenciales de esta materia. Asimismo, hemos realizado un estudio para comprobar la inexistencia de desigualdades salariales por género. Como anécdota, tenemos un buzón de denuncias y de sugerencias orientadas a todo esto.

¿Es más complicado para las mujeres que se les reconozcan sus méritos profesionales en comparación con los hombres?

Hasta la actualidad la mujer ha tenido que demostrar el doble para obtener el mismo reconocimiento. De alguna forma hay que ser una superwoman para que se reconozcan méritos que en el caso de los hombres se consiguen sin necesidad de demostrar hitos concretos. Sin embargo, en Sanidad hemos sido pioneras porque la propia feminización del sector ha impulsado el cambio, quizás más rápidamente que en otros sectores, aunque en puestos directivos se haya tardado más en verlo.

¿El famoso techo de cristal se sigue dando en España?

Así lo confirman los datos estadísticos. Formo parte de un consejo de administración en el que soy la única mujer, y en las diferentes reuniones de las patronales de sanidad sigue prevaliendo una presencia mayoritariamente masculina. Esto ocurre en todos los sectores de la actividad económica y también en la administración pública. La tendencia se está corrigiendo y las mujeres estamos logrando romper esos techos de cristal cada vez más, pero también es cierto que en esta carrera se debe contar con un buen respaldo familiar o la historia se complica bastante. Aunque hoy en día las cargas externas al entorno laboral están cada vez más repartidas entre los progenitores del núcleo familiar, sigue pesando sobre la mujer la doble jornada laboral, tanto en su trabajo como en el hogar. Eso dificulta o hace imposible en muchos casos el acceder a puestos directivos en los que se requiere una mayor dedicación profesional que no siempre es compatible con el desempeño familiar y personal. Aún hoy quienes sacrifican la vida personal para romper esos techos de cristal siguen estando estigmatizadas por parte de nuestra sociedad.

¿Las mujeres cuentan con recursos para defenderse ante estas situaciones o se encuentran solas en este sentido? ¿Cuáles deberían ser los mecanismos apropiados para hacer frente a las desigualdades laborales?

Aunque desde el punto de vista legal se pueden diseñar medidas orientadas a garantizar plenamente la igualdad, el objetivo debe ser que en un futuro no haya que recurrir a una discriminación positiva, sino que realmente la igualdad sea un principio básico que no haya que legislarlo de alguna forma. En este sentido, la mejor herramienta es la educación en la igualdad, sin duda.

"Aún hoy quienes sacrifican la vida personal para romper esos techos de cristal siguen estando estigmatizadas por parte de nuestra sociedad"

¿Estamos cerca del día en que dejemos de hablar y de luchar por la igualdad de género en el ámbito laboral y sea una plena realidad?

Hay mucho camino por recorrer y muchas batallas por librar. Todavía no estamos cerca pero sí más de lo que estábamos hace una década. Costará porque el principal cambio que debe producirse es cultural, y para que eso suceda es necesario que varias generaciones asuman estos principios de igualdad, por lo que aún nos queda alguna generación más que refuerce este mensaje. Hasta hace bien poco las mujeres no accedían a puestos de jefatura de servicio en los hospitales públicos y en la actualidad ya no existe una diferencia en este sentido y eso demuestra un cambio cultural importante.

En el plano personal, ¿has vivido alguna situación relacionada con esta cuestión?

Hay dos momentos concretos que fueron muy duros y me marcaron, porque fui consciente de que aún existen prejuicios. En mi último año de formación especializada, estando embarazada, tuve dos circunstancias concretas. Durante una reunión con los diferentes residentes de especialidad en el hospital el tutor de esa época se dirigió a mí para decirme que si daba a luz antes de terminar la residencia me harían repetir un año. Me pareció un comentario absolutamente fuera de lugar para una persona que había completado toda su formación y que en cualquier caso ni había dicho cuándo iba a dar a luz ni de cuánto estaba ni nada. Además, no me hizo falta coger la baja. Estuve trabajando hasta el último día y cumplí mi formación. Me sonó a castigo. Posteriormente, el año en que terminé había un déficit de médicos y la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias nos contó que nos iban a contratar a todos. Estuve esperando a que el departamento de recursos humanos contactara conmigo, pero no lo hicieron, por lo que fui a la subdirección médica del hospital a preguntar. Me respondieron que, al estar embarazada, iba a suponer un gasto para el centro y por ello iba a quedar excluida de esa contratación. Hablé con el sindicato médico y, afortunadamente, se solventó la situación. Todo esto sucedió hace 13 años, y refleja que sigue existiendo una discriminación.

 


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