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¡No más estados de alarma!

abr. 19, 2020 Opinión

El Gobierno no puede seguir asumiendo la responsabilidad de sacar adelante esta situación por si solo, asegura el presidente del Centro de Iniciativas Turísticas y miembro del Círculo de Empresarios de Gran Canaria, Fernando del Castillo en un artículo de opinión publicado en el diario Canarias 7. "Debemos empezar de inmediato la desescalada que es la que presenta el mayor desafío, implementar una estrategia conjunta de todos los agentes con dos objetivos paralelos de maximizar lo económico y minimizar el impacto sanitario".

Aquí tiene el texto completo:

¡No más estados de alarma!

El pueblo español habrá cumplido estoicamente la próxima semana un mes y medio de confinamiento. Una de las medidas más estrictas de mitigación del virus en el mundo. Sin embargo, el Gobierno central no puede presumir de presentar los mejores ratios en su gestión de esta crisis, más bien lo contrario y por las razones fundamentales que ya todos sabemos: la ineficacia de la centralización en la gestión de la logística, falta de tests masivos iniciales durante el periodo de contención en el rastreo de contactos, respuesta de mitigación tardía en imponer el primer confinamiento, falta de medios y contagios excesivos del personal sanitario, desatención en las residencias de mayores con quienes más se ha ensañado este virus mortal y el contagio de su personal.

La exacerbada cifra de fallecimientos per capita en España al día de hoy no solo tiene toda su justificación en lo anterior, sino sería injusto no reconocer también la incidencia de otros factores como la falta de experiencia y capacidad de nuestras sociedades para abordar este tipo de nuevas pandemias a gran escala o el desconocimiento general sobre el comportamiento de este nuevo microorganismo. A ello habría que añadir la incapacidad de nuestra comunidad nacional de expertos epidemiólogos y en especial los asesores del Gobierno en esta materia, de habernos alertado con rapidez y contundencia sobre la agresividad de este virus y del peligro que se corría de contagios exponenciales durante las aglomeraciones o movimientos de personas acaecidos los días previos a la declaración del primer Estado de Alarma. Habría también que manifestar nuestro estupor por la descoordinación y tardanza por parte de los dirigentes de la OMS en transmitir a tiempo y con precisión, a los Gobiernos de los Países Occidentales, el ingente daño físico y económico que se avecinaba para toda la población, mayor información sobre la agresividad y crueldad con la que este virus estaba actuando contra la sociedad China y prevenirnos a tiempo de la necesidad perentoria de haber contado con todos los medios sanitarios precisos para abordar eficazmente esta pandemia. Por último otro factor determinante a la hora de contabilizar los peores ratios de fallecimientos por Covid esta relacionado a la cuestionable gestión de muchas residencias y fuera de ellas al aumento del grado de exposición de nuestros mayores a sus familiares asintomáticos de edades tempranas motivado por las nuevas costumbres de vida propias de la actual sociedad española donde nuestros abuelos juegan un papel primordial.

Esta amalgama de factores en contra, unos inevitables pero otros originados por una pobre planificación estratégica en la contención y mitigación de esta pandemia, nos han llevado a esta situación penosa de ser el pais con los peores resultados per capita, que aun habiendo dispuesto de infraestructuras sanitarias por encima de la media, los resultados lamentablemente han sido muy por debajo, con la frustración adicional de haber desmejorado el esfuerzo intachable de un colectivo que lo ha dado todo, un personal sanitario con un alto grado de contagio por carecer de suficientes equipos de protección y que aun corriendo excesivos riesgos, ha realizado un esfuerzo hercúleo encomiable en salvar la mayor cantidad de vidas posible.

A tiempo estamos de corregir el rumbo aprendiendo de nuestros errores y enmendando la actual estrategia. Necesitamos un consenso político mayoritario para dar un giro de timón en la lucha conjunta por parte de todos los agentes políticos, económicos y sociales contra este enemigo invisible. El Gobierno no puede seguir asumiendo la responsabilidad de sacar adelante esta situación por si solo. No será capaz de levantar cabeza con un peso de 30.000 o 40.000 fallecimientos cuando logremos llegar de nuevo a la parte baja de la curva, todo ello agravado por un deterioro económico progresivo que conlleva la incertidumbre, ansiedad, descontento, desgaste físico y mental de una población confinada por ya casi un mes y medio y que sería de justicia elogiar el comportamiento ejemplar demostrado por la mayoría desde el pasado 14 de marzo.

Los confinamientos masivos no dan más de sí y el deterioro económico de continuar paralizados nos exige caminar hacia la normalización, continuar luchando contra un virus desde nuestra responsabilidad individual y con el cual irremediablemente seguiremos conviviendo para con determinación ganarle lentamente la batalla, anular los fallecimientos y conseguir erradicar la pandemia. El pueblo no necesita más alarmas, estamos suficientemente alarmados de cómo se ha gestionado la crisis, de todas las ineficiencias que se producen cuando se pretende abarcarlo todo sin contar con la aportación de los demás. De cómo nuestros niños reventados del confinamiento han sido ya de los más castigados de Europa y peor tratados que las propias mascotas. La oposición debe comprometerse ya y no puede seguir entregando cheques en blanco en el Congreso. El Gobierno debería contar de antemano con la oposición, así el pueblo español se sentirá mejor representado para tomar decisiones comprometidas en estos momentos delicados.

Vayamos esta vez a por todas, empecemos a negociar desde ya las condiciones que deben prevalecer después del día 26 de abril. Diseñemos un plan estratégico avalado por un decreto del Gobierno con un amplio consenso político con todas las garantías para contener y mitigar los contagios del virus. Una verdadera contención enfocada hacia una sociedad “libre de Covid” que es lo primero que nos va a exigir la reactivación de nuestro destino turístico de Canarias. Para ello contamos afortunadamente con suficientes armas para luchar contra esta pandemia. Conocemos mejor los tratamientos y el comportamiento de este virus. Necesitamos utilizar toda la tecnología disponible a nuestro alcance para diagnosticar los contagiados con la mayor rapidez y exactitud. Disponer de la última generación de tests rápidos con suficiente garantía para inferir las conclusiones reales que nos lleven a las decisiones epidemiológicas correctas. Acertando en la utilización de los tests adecuados de antígenos o anticuerpos según la exposición que la Población ha tenido al virus en las distintas Autonomías. Seguir acopiando ventiladores y los equipos de trabajo apropiados para nuestros sanitarios en caso de futuras olas de contagios. Estudiar todas las posibilidades que nos da la informática, amparada por soluciones legales y que respeten nuestra privacidad, aceptando descargar aplicaciones con las que podamos de forma privada controlar nuestra movilidad y en el único caso de posible contagio personal, facilitar a las Autoridades el rastreo de nuestros contactos.

Estamos confrontando una amenaza global de una magnitud nunca experimentada. Una estrategia que solo contemple al Gobierno Central en colaboración con los Autonómicos como únicos agentes para solventar esta crisis no es suficiente y para erradicar el virus a nivel cero que es lo que todos deseamos, se requiere también la mentalización y el apoyo proactivo de toda la sociedad. Ya lo hemos comprobado hasta el día de hoy, la actuación solitaria de los gobiernos con una cuestionada gestión apenas nos ha llevado a doblegar la curva a pesar del ingente esfuerzo de un pueblo confinado y nuestros sanitarios pero, ¿a qué precio? y ¿cómo afrontamos la parte más comprometida que es sacar la población a la calle? Debemos empezar de inmediato la desescalada que es la que presenta el mayor desafío, implementar una estrategia conjunta de todos los agentes con dos objetivos paralelos de maximizar lo económico y minimizar el impacto sanitario. El plan debe implicar por supuesto a nuestras Administraciones Locales con el grueso de sus ahorros y recursos, ellos son los que mejor conocen la huella de dolor y desgaste que esta pandemia esta dejando en nuestros ciudadanos. Esta siguiente etapa en la que todos debemos sentirnos responsables consiste básicamente en salir de una mitigación severa que es el confinamiento masivo (donde solo un Gobierno Central marca las directrices) hacia una más leve de medidas preventivas por todos conocidas, pero con un compromiso del conjunto de todos los agentes políticos económicos y sociales para apoyar el retorno ordenado de la actividad económica (apertura paulatina de todos los negocios) más el vuelco individual a la contención y control de la pandemia.

Esta maximización de recursos económicos se consigue sumando todos los privados a los públicos, todos los que pueda aportar una sociedad solidaria apoyándonos en todas las ventajas que ofrece una economía de mercado. Valoramos todas y cada una de las acciones publicas y privadas mitigadoras y contenedoras de esta pandemia, todas las aportaciones de los empresarios a sus trabajadores, clientes y proveedores de acciones eficaces para mitigar el contagio, todas por muy pequeñas que sean, de grandes y pequeños empresarios, autónomos o ciudadanos bienhechores deseosos de contribuir, todos con la férrea voluntad y una misma meta de erradicar la pandemia hasta la llegada de una vacuna, de poner a salvo nuestra economía y minimizar el daño colateral. Con este noble deseo de triunfar todos unidos al virus volveremos a recuperar esos valores de bienestar y convivencia que gozábamos antes de la llegada del Covid 19-y por los que se hace perentorio y primordial con humildad un gran pacto de hermandad entre todos.

 


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